Guía 08 / 08
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Publicado Abril 2026
Omega-3 Polifenoles Fibra prebiótica Dieta mediterránea Antioxidantes

Alimentación antiinflamatoria.

Una introducción a los alimentos y patrones asociados a la modulación de la inflamación crónica.

Qué es IRINA

IRINA es una plataforma que ofrece una nueva perspectiva sobre recetas, alimentos y combinaciones. Los mejores alimentos no llevan etiqueta — y precisamente por eso pasan desapercibidos frente a productos que gritan sus beneficios desde el envase. Cada guía de IRINA reúne ingredientes, combinaciones y contexto científico para hacer visible lo que habitualmente no se ve.

Alimentos para una alimentación antiinflamatoria
01

Alimentación antiinflamatoria.

La inflamación aguda es una respuesta necesaria del organismo. La inflamación crónica de bajo grado es diferente: es una activación persistente y silenciosa del sistema inmune, sin causa infecciosa clara, que se asocia con el tiempo a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y degenerativas. La alimentación es uno de los factores que influye sobre este proceso. La Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor y la evidencia científica acumulada señalan la dieta mediterránea como el patrón alimentario con mayor respaldo en la modulación de la inflamación crónica — no porque existan "superalimentos antiinflamatorios", sino porque el conjunto del patrón, mantenido con constancia, tiene un efecto real sobre los marcadores inflamatorios.

02

Los alimentos de esta guía.

Oleocantal Polifenoles Antiinflamatorio

Aceite de oliva virgen extra

El pilar del patrón mediterráneo en el contexto antiinflamatorio. Sus polifenoles — especialmente el oleocantal — se asocian a propiedades antiinflamatorias documentadas en estudios observacionales y de intervención. A diferencia de los aceites vegetales refinados, el virgen extra conserva los compuestos bioactivos que se pierden con el procesado. La diferencia no es estética — es funcional. Es el aceite de referencia de la cocina mediterránea cotidiana.

En crudo sobre ensaladas y tostadas, para cocinar a fuego moderado — es el aceite de referencia de la cocina mediterránea cotidiana.

EPA DHA Omega-3

Pescado azul

Sardina, caballa, salmón, boquerón y atún. Son una fuente concentrada de omega-3 EPA y DHA — ácidos grasos que participan en la síntesis de compuestos con propiedades antiinflamatorias y que se asocian a una reducción de marcadores inflamatorios en estudios clínicos. La dieta occidental, caracterizada por un consumo elevado de ultraprocesados y aceites refinados, suele presentar un perfil lipídico desequilibrado que se asocia a mayor inflamación. Aumentar el consumo de pescado azul contribuye a mejorar ese equilibrio.

Al horno, a la plancha, en conserva o en escabeche — las sardinas y los boquerones son económicos, accesibles en España y encajan bien en cualquier momento del día.

Antocianinas Flavonoides Antioxidante

Frutos rojos — arándanos, fresas y frambuesas

Se encuentran entre las frutas más ricas en antocianinas y flavonoides — polifenoles con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que se asocian a una reducción del estrés oxidativo, uno de los mecanismos que sostiene la inflamación crónica. La dieta mediterránea los incorpora como parte habitual del consumo de fruta, sin necesidad de tratarlos como "superfood" especial — simplemente como fruta fresca de temporada con un perfil especialmente interesante.

Frescos en temporada o congelados el resto del año — sobre yogur, porridge o como tentempié.

Sulforafano Vitamina K Folato

Verduras de hoja verde y crucíferas

Espinacas, acelgas, rúcula, brócoli, col, coliflor. Aportan folato, vitamina K, vitamina C, magnesio y compuestos de azufre — nutrientes que participan en la regulación de la respuesta inflamatoria y en la protección frente al estrés oxidativo. El brócoli y las crucíferas contienen sulforafano — un compuesto que aparece de forma creciente en la literatura sobre modulación de la inflamación, aunque la evidencia en humanos es todavía preliminar.

Base de ensaladas, salteadas con ajo y aceite de oliva, al vapor, en sopas y cremas — su versatilidad en la cocina mediterránea facilita incorporarlas con frecuencia.

ALA Vitamina E Magnesio

Frutos secos — nueces, almendras y semillas de lino

Las nueces son una fuente vegetal concentrada de ALA — el omega-3 de origen vegetal — junto con vitamina E y polifenoles. Las almendras aportan vitamina E y magnesio. Las semillas de lino combinan ALA con lignanos y fibra soluble. El consumo habitual de frutos secos, en el contexto del patrón mediterráneo, se asocia en estudios observacionales a mejoras en marcadores inflamatorios y cardiovasculares.

Un puñado diario como tentempié, sobre ensaladas, como base de salsas o incorporados al desayuno.

Fibra prebiótica Proteína vegetal Folato

Legumbres — lentejas, garbanzos y judías

Las legumbres aportan fibra fermentable, proteína vegetal, folato, magnesio y zinc — una combinación que alimenta la microbiota intestinal y participa en la regulación de la respuesta inflamatoria a través del eje intestino-sistema inmune. La sustitución parcial de proteína animal — especialmente carne roja y procesada — por legumbres es una de las recomendaciones más consistentes en los patrones alimentarios antiinflamatorios. No como restricción, sino como reequilibrio gradual.

Potajes, cremas, ensaladas frías, hummus — platos de la cocina española que ya forman parte del patrón mediterráneo de siempre.

Beta-glucano Vitaminas B Fibra

Cereales integrales — avena, cebada y centeno

Los cereales integrales aportan fibra soluble e insoluble, vitaminas del grupo B y compuestos fenólicos — nutrientes que se asocian a una menor inflamación sistémica en estudios poblacionales. El beta-glucano de la avena, en particular, tiene efecto prebiótico documentado sobre la microbiota. Los cereales refinados pierden en el procesado la fibra y los compuestos bioactivos que les confieren este perfil. El cambio de refinado a integral es una de las modificaciones con mayor impacto en el perfil antiinflamatorio de la dieta.

Pan de centeno, avena en el desayuno, cebada en sopas y guisos — sustituciones sencillas que no requieren cambiar la cocina, solo los ingredientes.

Curcumina Gingeroles Organosulfurados

Especias — cúrcuma, jengibre y ajo

La cúrcuma contiene curcumina, el jengibre contiene gingeroles y el ajo contiene compuestos organosulfurados — todos con propiedades antiinflamatorias estudiadas, aunque con evidencia más sólida en modelos experimentales que en intervenciones clínicas en humanos. Lo que sí está establecido es su incorporación habitual en los patrones alimentarios con mayor evidencia antiinflamatoria. No como suplementos ni en cantidades terapéuticas — sino como parte de la cocina cotidiana. La biodisponibilidad de la curcumina mejora cuando se combina con pimienta negra.

La cúrcuma siempre con pimienta negra. El jengibre fresco en infusiones, sofritos o aliños. El ajo picado o triturado como base de cualquier guiso.

03

Más que alimentos aislados,
lo que importa es el patrón.

Algunas combinaciones que concentran los nutrientes más asociados a la modulación de la inflamación:

Combinación 01 · Desayuno

Porridge de avena con frutos rojos y semillas de lino

Beta-glucano, antocianinas, omega-3 vegetal y lignanos en un desayuno completo. Una de las combinaciones más densas en compuestos antiinflamatorios para empezar el día.

Beta-glucano Antocianinas ALA

Porridge de avena con arándanos, semillas de lino molidas y nueces

10 min· 1 persona· Muy fácil

Ingredientes

  • 60 g copos de avena finos
  • 250 ml leche o bebida vegetal
  • 80 g arándanos frescos o congelados
  • 1 cucharada de semillas de lino molidas
  • 20 g nueces troceadas
  • Una pizca de canela y sal

Preparación

  1. Calentar la leche a fuego medio con la pizca de sal.
  2. Añadir la avena y remover continuamente 4–5 min hasta la textura deseada.
  3. Volcar en un bol y dejar templar un minuto.
  4. Distribuir los arándanos, espolvorear las semillas de lino y añadir las nueces.
  5. Terminar con la canela y servir.

El beta-glucano de la avena tiene efecto prebiótico documentado y se asocia a mejoras en marcadores inflamatorios. Los arándanos concentran antocianinas — polifenoles que reducen el estrés oxidativo, uno de los mecanismos que sostiene la inflamación crónica. Las semillas de lino molidas aportan ALA y lignanos. Las nueces suman ALA adicional y vitamina E.

Combinación 02 · Plato principal

Sardinas al horno con brócoli al vapor, ajo y aceite de oliva virgen extra

Omega-3, sulforafano, polifenoles y compuestos organosulfurados en un plato central. Una combinación que trabaja la inflamación desde distintos mecanismos.

Omega-3 Sulforafano Oleocantal

Sardinas al horno con brócoli al vapor, ajo y aceite de oliva en crudo

25 min· 1 persona· Fácil

Ingredientes

  • 200 g sardinas frescas (limpias)
  • 200 g brócoli en ramilletes
  • 3 dientes de ajo (2 laminados para el horno, 1 crudo para el aliño)
  • 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • Zumo de ½ limón
  • Sal, pimentón y pimienta negra

Preparación

  1. Precalentar el horno a 200 °C.
  2. Colocar las sardinas en una bandeja con el ajo laminado. Salpimentar y hornear 15 min.
  3. Cocer el brócoli al vapor 5–6 min, reservar templado.
  4. Preparar el aliño: 3 cucharadas de aceite, zumo de limón, 1 ajo crudo rallado, sal y pimentón.
  5. Servir las sardinas con el brócoli y aliñar en crudo.

Las sardinas aportan EPA y DHA, los omega-3 de mayor potencia antiinflamatoria. El brócoli al vapor (no hervido) conserva mejor el sulforafano — el compuesto de las crucíferas con propiedades antiinflamatorias emergentes. El ajo crudo en el aliño preserva sus alicinas activas, que se degradan con el calor. El aceite de oliva virgen extra en crudo conserva el oleocantal en su forma más activa.

Combinación 03 · Plato principal

Ensalada de lentejas con espinacas, zanahoria y limón

Fibra prebiótica, folato, antioxidantes y proteína vegetal en combinación mediterránea. Un plato que trabaja la microbiota y los marcadores inflamatorios al mismo tiempo.

Fibra prebiótica Folato Betacaroteno

Ensalada de lentejas con espinacas baby, zanahoria y aliño de limón y comino

15 min· 2 personas· Muy fácil

Ingredientes

  • 200 g lentejas cocidas (o en conserva, escurridas)
  • 60 g espinacas baby frescas
  • 2 zanahorias medianas ralladas
  • Zumo de 1 limón
  • 3 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de comino molido
  • Sal y perejil fresco

Preparación

  1. Escurrir y aclarar las lentejas si son de bote.
  2. Mezclar en un bol con las espinacas y la zanahoria rallada.
  3. Preparar el aliño con aceite de oliva, zumo de limón, comino y sal.
  4. Aliñar, mezclar bien y dejar reposar 5 min.
  5. Añadir el perejil fresco antes de servir.

Las lentejas aportan fibra prebiótica que alimenta la microbiota intestinal — eje clave en la regulación de la inflamación sistémica. Las espinacas suman folato, magnesio y vitamina K. La zanahoria añade betacaroteno antioxidante. El limón mejora la absorción del hierro de las lentejas. El comino contribuye con compuestos fenólicos con actividad antioxidante.

Combinación 04 · Base de cocina

Sofrito de tomate, cebolla, ajo y cúrcuma con aceite de oliva virgen extra

Licopeno biodisponible, polifenoles, compuestos organosulfurados y curcumina en la base de cualquier plato. La base antiinflamatoria de la cocina mediterránea.

Licopeno Curcumina Oleocantal

Sofrito mediterráneo con cúrcuma, ajo, cebolla, tomate y aceite de oliva virgen extra

25 min· 4 raciones· Fácil

Ingredientes

  • 500 g tomates maduros triturados
  • 1 cebolla mediana picada
  • 3 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • ½ cucharadita de pimienta negra molida
  • 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • Sal y orégano

Preparación

  1. Calentar el aceite a fuego medio. Añadir la cebolla y pochar 8–10 min hasta dorar.
  2. Añadir el ajo picado y sofreír 2 min más.
  3. Incorporar la cúrcuma y la pimienta negra. Remover 30 segundos.
  4. Añadir el tomate triturado y sal. Cocer a fuego medio-bajo 15 min removiendo ocasionalmente.
  5. Añadir el orégano al final. Usar como base para cualquier guiso, arroz o legumbre.

El tomate cocinado en aceite es una de las preparaciones con mayor concentración de licopeno biodisponible — el calor rompe las células y la grasa actúa como vehículo. El ajo sofrito aporta compuestos organosulfurados con actividad antiinflamatoria. La cúrcuma con pimienta negra maximiza la absorción de curcumina — la piperina de la pimienta aumenta su biodisponibilidad hasta un 2000%. El aceite de oliva virgen extra completa el perfil con sus polifenoles.

04

No existe un alimento
antiinflamatorio aislado.

Lo que la evidencia documenta es un patrón — la dieta mediterránea — caracterizado por la abundancia de vegetales, grasas saludables y proteína de calidad, y bajo en ultraprocesados, azúcares añadidos, grasas trans y carne roja y procesada en exceso. La Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor lo resume con precisión: la dieta antiinflamatoria por excelencia es la dieta mediterránea. No hace falta comprar suplementos especiales ni seguir protocolos complejos. Hace falta, con constancia, volver al patrón que la cocina española ya tiene en su tradición.

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  1. Fundación Española del Corazón. Dieta mediterránea y salud. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com
  2. Harvard T. H. Chan School of Public Health. The Nutrition Source, sección Inflammation. Disponible en: https://nutritionsource.hsph.harvard.edu
  3. Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR). Decálogo sobre dieta antiinflamatoria. Disponible en: https://semdor.es
  4. Stromsnes, K., Correas, A. G., Lehmann, J., Gambini, J., & Olaso-Gonzalez, G. (2021). Anti-inflammatory properties of diet: Role in healthy aging. Biomedicines, 9(8), 922. https://doi.org/10.3390/biomedicines9080922