Legumbres
Lentejas, garbanzos, judías y habas. Aportan fibra soluble e insoluble, proteína vegetal, folato, potasio y magnesio — una combinación que alimenta directamente a las bacterias beneficiosas del intestino. La fibra fermentable de las legumbres sirve de sustrato para bacterias como las bifidobacterias, que la transforman en ácidos grasos de cadena corta — compuestos estudiados por su papel en el mantenimiento de la barrera intestinal y la regulación de la inflamación.
Potajes, cocidos, ensaladas de legumbres, hummus — una de las formas más antiguas y accesibles de cuidar el intestino está ya en la cocina española de siempre.